Días que Te Cambian para Siempre
Hay días en la vida que te cambian. Dios, en Su providencia, hace que ciertos días destaquen en nuestra memoria como puntos de inflexión. El día en que te casas es uno de esos días. En mi caso fue un viernes 13 (¡no fue un día de mala suerte!). El día en que sostienes a tu hijo recién nacido en tus brazos cambia tu vida. En el otro extremo del espectro, el día en que sostienes la mano de un ser querido que está muriendo también te da una perspectiva completamente nueva de la vida.
De todos los momentos especiales de la vida, ninguno es más importante que los días que te moldean espiritualmente. Esto se debe a que esos días no solo cambian tu vida en este mundo, ¡también impactan la eternidad! Literalmente te cambian para siempre. ¿Ya has vivido estos días?
El día en que te das cuenta de tu propia mortalidad.
Este día te hace reflexionar; trae una seriedad necesaria a toda la vida. La mayoría de las personas viven gran parte de su vida antes de vivir este día. Cuanto antes vivamos este día, más probable será que aprovechemos al máximo cada día. Spurgeon dijo: “La manera de aprovechar al máximo tu vida es meditar en tu muerte”. Ve al final y trabaja hacia atrás. ¿Cómo quieres terminar? Ninguno de nosotros vivirá para siempre y todos nos encontraremos con Dios con lo que hicimos con la única vida que Él nos dio “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Vive cada día como si pudiera ser el día en que veas al Señor.
El día en que reconoces tu propia carnalidad.
Este día te humilla. No es solo que seamos “humanos”, ¡somos pecadores! Pecadores sin esperanza y sin recursos. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Somos tan carnales y tan dominados por la carne que ni siquiera podemos comprender plenamente cuán pecadores somos. ¿Por qué es importante esto? Porque nos impulsa hacia la gracia de Dios. Los pecadores necesitan un Salvador, e incluso los pecadores salvos necesitan que sus pecados sean perdonados y limpiados. Cada día debemos reconocer cuán desesperadamente necesitamos la misericordia de Cristo. No importa cuánto vivas o cuánto sepas acerca de las cosas espirituales, la carne nunca mejora.
El día en que te das cuenta de la realidad de Dios.
Este día trae todo el gozo y el poder del Dios vivo a tus circunstancias presentes. Si nos detenemos solo en nuestra mortalidad y carnalidad, ¡viviremos en desesperación! Nuestros pensamientos deben ir más allá de nosotros mismos hacia Aquel que es mayor. La esperanza se encuentra en Cristo. Es cierto que somos pecadores débiles y malvados, ¡pero Él es más grande que todo! Justo anoche le dije a un hombre que uno de los puntos de inflexión en mi vida fue el día en que comprendí que Cristo era suficiente. Fue liberador “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres… Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Juan 8:32,36).
Haz que hoy sea un día que te cambie para siempre: ¡vuelve tu mirada al Señor! Quizá hoy pueda ser un día que cambie la vida de alguien más, alguien con quien te cruzarás en el camino. Señala a otros su necesidad y la suficiencia de Dios.
Para quienes conocemos al Señor, ¡el día más grandioso que viviremos aún está por venir! Será el día en que veremos a Cristo cara a cara “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.” (1 Juan 3:2-3). Ese día nos cambiará a todos para siempre….
