5 Reflexiones Sobre La Vida y La Muerte
Este año ha sido un año de pérdidas. En la economía de Dios, la pérdida con tanta frecuencia es ganancia si estamos listos para recibirla. En algún lugar, en medio de la pérdida, hay una gracia que Dios dará y una sabiduría que Él quiere enseñar. Cuando nos vemos obligados a mirar la muerte, debemos reflexionar sobre el Señor de la vida.
Mi tía fue al cielo a principios de este año después de sufrir mucho. Uno de mis amigos más queridos y compañero de ministerio fue asesinado mientras trabajaba en el Medio Oriente hace apenas unos días. Anoche asistimos al servicio conmemorativo de la esposa de 48 años de un querido amigo evangelista. Hubo otros más: todas grandes pérdidas.
Al final de cada año, naturalmente nos volvemos más reflexivos. Aunque eso no es necesariamente algo malo, he aprendido que esas reflexiones deben llevarse al único que lo entiende todo. Todo pensamiento y toda emoción deben filtrarse a través de las Escrituras. Toda circunstancia debe verse a través del lente de la eternidad.
El punto de vista humano y el divino son muy diferentes. Esta tensión entre dos perspectivas siempre ha existido. Pablo escribió a los creyentes en 1 Tesalonicenses 4:13 “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza”. La verdad es la diferencia entre tener esperanza y no tenerla.
Así que, en estos días llenos de tantas preguntas, mis pensamientos han vuelto a lo que sé que es verdad. Permítanme compartir algunas de mis reflexiones.
Los caminos de Dios están más allá de toda explicación… pero también lo está Su gracia.
Sí, los caminos del Señor están por encima de nuestra comprensión y explicación (Isaías 55:8–9). Sin embargo, Su gracia es mayor que nuestro dolor (2 Corintios 12:9). Cuando el peso de la tristeza está sobre nosotros, la fuerza de Dios está debajo de nosotros. Las olas de dolor pueden venir, pero las olas de la presencia del Señor siguen llevándonos adelante.
El pueblo del Señor demuestra mejor Su amor en los momentos más difíciles.
Es abrumador ver a hermanos y hermanas en Cristo (a menudo personas que ni siquiera se conocen entre sí) manifestar el amor del Padre. Una simple muestra de bondad. Una nota. Un abrazo. Una lágrima. Una oración. ¡No hay nada como ser parte de la familia de Dios!
Algunas cosas significan cada vez menos y unas pocas significan mucho más. La muerte es la gran esclarecedora. Este no es tiempo para mezquindades ni divisiones sin sentido. Dedica tus energías a lo que más importa. Pronto tendremos nuestra última oportunidad de mostrar bondad y expresar amor.
No hay sustituto para la familia y para los amigos que son como familia.
Es fácil dar por sentados a quienes están más cerca de nosotros. En las temporadas de dolor volvemos a darnos cuenta de cuánto nos necesitamos unos a otros. Decide disfrutar de las personas que Dios te dio e invertir en relaciones que duren toda la vida.
El tiempo es corto y la eternidad está cerca.
Lee el Salmo 90 y encontrarás una perspectiva inspirada por Dios. Pronto todos terminaremos nuestro tiempo en la tierra y nos encontraremos con Dios. Todo lo que vayamos a hacer por Cristo debe hacerse ahora.
Cada persona procesa la pérdida de manera diferente.
Es fácil simplemente quedar “insensible” por el dolor. Sin embargo, debemos permanecer sensibles al Señor cuando Él habla. ¿Cuál es el mensaje de Dios para nosotros?
El salmista declaró: “Dios, nuestro Dios ha de salvarnos, Y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.” Salmo 68:20 El Dios de la vida tiene mucho que decir a través de la muerte. En tiempos como estos, no reflexiones solamente sobre tus emociones; reflexiona sobre la verdad de Dios.
Autor: Scott Pauley
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